
Diócesis
de Avellaneda-Lanús.
Misioneros de
María Reina lleva ocho años trabajando en el anuncio de la Buena Noticia a los
más alejados y confundidos por desconocimiento o por la influencia de sectas u
otros mensajes distintos del Evangelio de Jesús.
Somos
unas treinta personas que, apoyados en la acción del Espíritu Santo, de las
manos de María y con los pies puestos en las huellas del Señor, intentamos
llevar el mensaje del amor de Dios a todos, desde nuestras familias y comunidad
hasta los distintos barrios, cercanos y distantes, a todo hermano que sufra y
necesite de aliento, compañía o alguien que lo escuche y lo mire con amor.
En
el comienzo de nuestro trabajo misionamos primero el barrio Villa Esperanza y
luego el barrio 1ro de Mayo de nuestra Parroquia, ambos muy carecientes, con sus
necesidades básicas insatisfechas y muchas dificultades materiales, afectivas y
emocionales, además de delincuencia y drogas.
También
visitamos hogares de ancianos, como el San Roque en Banfield y el San Vicente de
Paul, en Remedios de Escalada, el hogar de niños María y José, el Cottolengo
Don Orione de Claypole y la Clínica Modelo y el Hospital Evita, de Lanús.
Todo esto en cuanto a lo cercano.
Nuestra
primera misión distante fue en Quitilipi, Chaco. Pero debido a un cambio de sacerdote y de enfoque parroquial
debimos abandonar aquel destino. Entonces
surgió la posibilidad de visitar Rio Muerto, también en Chaco.
Río
Muerto es un pueblito de unas doscientas familias que viven mayormente del
quebracho (en hornos y aserraderos) o de la cocecha del algodón.
Allí la misión se basa en recordarle a la gente la fe católica de sus
padres ante el avance de las sectas y el desamparo de la Iglesia misma.
El
pueblo pertenece a una parroquia de catorce mil quilómetros cuadrados atendida
por un solo sacerdote de setenta años. Era
necesario allí el trabajo de misioneros que reforzaran la presencia de Jesús a
través de la Palabra y de los Sacramentos.
Al
poco tiempo de misionar Río Muerto conocimos a dos hermanas religiosas que
atienden un hogar de niños en el pueblo vecino, Los Frentones.
Inmediatamente, las hermanas nos pidieron misionar también su pueblo a
cambio de que ellas dieran catequesis todo el año en Río Muerto.
También nos pidieron visitar los pueblos en Semana Santa ya que nunca
tenían celebraciones por falta de sacerdote.
Desde entonces, lo que había comenzado siendo una misión de una visita
anual a un pueblo, terminó siendo una misión de tres visitas por año a dos
pueblos distintos.
Ya
hemos visitado diez veces Río Muerto y ocho veces Los Frentones.
A esta altura, decenas de personas han recibido el Bautismo con los
misioneros, así como la Primera Comunión, el Matrimonio, la Unción de los
Enfermos y hasta la Confirmación.
También,
más allá de lo pastoral, tratamos de detectar los problemas de la gente y dar
una mano en lo que esté a nuestro alcance.
En este sentido, hemos detectado gente con problemas de salud,
desnutridos o discapacitados, desatendidos o en estado de abandono a quienes
prestamos especial atención y contactamos con un médico o con las hermanas.
Hemos ayudado materialmente a las escuelas, con computadoras y
herramientas para las huertas y a la sala de primeros auxilios, con
medicamentos. Hemos enviado
camiones y camiones de ropa, alimento, útiles escolares, juguetes y hasta
cubiertos, máquinas de coser, colchones y muebles.
También
hemos visitado parajes de monte adentro con escuelitas rurales de diez a doce
alumnos en total.
Ahora, la misión en Río Muerto va
llegando a su fin. Y, si bien en
Los Frentones queda mucho por hacer, ya estamos pensando en algún nuevo
destino. Las semillas ya están
echadas.
Misión
Los Frentones – Chaco : 3/01/2003
al 20/012003
Un
puñado de 14 personas abandonados en las manos del Padre salimos el 3/01 camino
a nuestro querido Chaco, más exactamente al pueblo de Los Frentones.
Allí
a partir del 4/01 comenzó nuestra experiencia de Misión en la que como
siempre, uno cree que lleva a Cristo, en cambio es allí donde lo
encuentra. Él está vivo y elocuente en los ojos, las manos y el corazón de
nuestros hermanos quienes nos enseñan con autoridad que significa ser puros de
corazón, que significa la sencillez, y como se es humilde.
Nuestro
día comenzaba 5.30 hs. de la mañana y finalizaba a la 1 o 2 de la mañana.
Con
las fuertes ansias de llegar a todos, cabeza al sol, después del desayuno y una
hora de adoración, y de oración, nuestros pies iban rumbo a cada pequeño
Belén. 365 en total fueron los visitados en los 14 días que compartimos con
ellos nuestra fe.
Gracias
a la presencia de dos sacerdotes, el Padre José y el Padre Juan se celebraron
simultáneamente y diariamente misas en las Capillas Ntra. Sra. De Fátima,
Sagrado Corazón y San José ( a inaugurarse el 19/03 día de su patrono) en Los
Frentones. También se celebraron misas en Río Muerto ( pueblo que ya
misionamos en 10 oportunidades) En la parroquia de Pampa del Infierno,
Inmaculada Concepción y la capilla San Francisco de Asís de Concepción del
Bermejo distantes cada una a 30 y 50 Km
Jesús
Eucaristía fue recibido por estas comunidades con gran devoción, alegría y
gratitud.
En
Los Frentones además se trabajó con los niños unos 280 como máximo, dándoles
catequesis de iniciación y ofreciéndoles chocolatada y galletitas. Maravillosa
fue la experiencia del primer a nuncio en los pequeños quienes lo
recibieron con los ojos y oídos abiertos a través de cantos, dramatizaciones,
dibujos, etc.
También
visitamos el paraje Palo Blanco, allí en la Escuela Nº 801. Lugar que reúne a
una 15 familias que viven hasta 4 Km de distancia y envían sus hijos a la
misma. Además de recibir la enseñanza propia de la Escuela la Srta. Corina les
transmite el mensaje de Jesús, es decir les da catequesis y los prepara para la
1º comunión. Allí permanecimos 2 días en los cuales visitamos a esta gente
tan cálida y que amamos tanto. Con ellos compartimos cada uno de los días la
celebración de la Sta. Misa y hasta un riquísimo almuerzo ofrecido
generosamente por todos ellos. Otro rincón en donde el Padre Dios revela su
amorosa presencia.
Con
el corazón apretado por no querer dejarlos, queriendo solucionarles todos los
problemas que la pobreza somete, con la impotencia que da la distancia, se
acabaron rápidamente los días y entre lágrimas, abrazos y besos la despedida,
claro solamente física, nuestro corazón , nuestra mente, y nuestra oración
están unidas más allá de los 1.500 km.
Ahora
Semana Santa está frente a nosotros para vivir juntos en Chaco la fiesta que da
razón a nuestra fe, la más grande. Para esos días nos estamos preparando. Por
tercera vez Dios nos regalaría la dicha de vivir una Pascua en Clave de Misión
. En sus amorosas manos y las de nuestra Madre nos ponemos, para que bajo
la inspiración del Espíritu Santo podamos hacer su voluntad y que todo sea
para su Gloria.
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