
Delicias, Chihuahua.- Dejar familia, amigos, casa, país, son sólo algunas de las cosas que la familia Estrada Torres hará para hacer la voluntad de Dios, quien los ha llamado a convertirse en Misioneros Ad Gentes, para ello cambiarán su residencian a Burkina Faso en el continente africano, en donde por espacio de tres años harán servicio en pro de los más pobres.
Gerardo Estrada Estrada, Mónica Torres Acevedo y sus hijas Citlali de 11 años, Itzel de 10 y Nayeli de 9 son los integrantes de esta familia chihuahuense que a la fecha es la única que se ha apuntado para hacer una de las más nobles labores como lo es la misión.
Gerardo es psicólogo de profesión y trabaja como orientador y profesor en una secundaria, mientras que Mónica es maestra de secundaria de la asignatura de Matemáticas. Las chicas cursan la primaria. Todos ellos forman una hermosa familia feliz y unida en Dios.
Cómodamente sentados en el comedor de su acogedora vivienda relataron como desde solteros han vivido la gracia de Dios y han tenido la inquietud de participar en las misiones, por lo que se volvieron promotores de las misiones, algunos de los integrantes del grupo al que pertenecían se convirtieron en misioneros javerianos, otros más entraron al seminario y tras 12 años de matrimonio ellos han dado el paso para convertirse en misioneros en África.
Actualmente pertenecen al Instituto de Misioneros Seglares (IMIS), el cual tiene su base en Guadalajara, Jalisco, y a la fecha es el que ha pagado su formación y preparación a fin de que puedan desempeñar un gran papel.
El IMIS fue fundado en 1972 por la Conferencia del Episcopado Mexicano y a los primeros 8 integrantes laicos los nombraron cofundadores, quienes se hicieron cargo de este instituto. A la fecha Irma Dorante Murillo es la directora y el obispo de la Tarahumara, Rafael Sandoval, es encargado del instituto.
Gerardo comenta que esta misión es un llamado de Dios al servicio, por lo que iniciaron en IMIS haciendo seguimiento desde Chihuahua. En agosto del 2008 decidieron probar suerte y cambiaron su residencia a Cutzamala, Guerrero, a donde se fueron a vivir por un año.
Mónica comentó que este año les sirvió para evaluar la reacción de las niñas antes de tomar la decisión final de irse a África a misionar, tras conocer las necesidades de los residentes de Burkina Faso.
ALEGRÍA EN EL SERVICIO
En la ciudad de Ouahigouya, Burkina Faso, es donde se encuentra la Misión del Instituto de Misioneros Seglares y desde hace cuatro años no cuenta con misioneros por la falta de candidatos. Ahora la familia Estrada Torres tomará este cargo.
Gerardo y Mónica estarán a cargo de la atención a niños huérfanos, asimismo trabajarán en el área de educación promoviendo los proyectos de apadrinamiento mediante becas de estudio para niños de escasos recursos, fomento de actividades recreativas y deportivas, catequesis para niños, así como la evangelización de los habitantes.
Las expectativas de esta familia son muy grandes, pues quieren vivir de una manera digna esta vocación de misioneros.
Esta familia es un ejemplo, sus miembros han aprendido a trabajar en equipo, a descubrir sus cualidades y talentos para ponerlos al servicio de los demás.
De manera general, ellos conocen las necesidades que enfrenta la comunidad a donde irán a misionar. Es un país pobre, árido y caluroso que se ubica en el área subsahariana en donde la mayoría son musulmanes o profesan religiones tradicionales, sólo el 17 por ciento son católicos, por lo que la misión será un verdadero reto. La ONU ubica en el penúltimo lugar de desarrollo a Burkina Faso; con un dólar y medio al día sobrevive una familia de diez hijos.
Desde jóvenes han escuchado los testimonios de diferentes misioneros quienes los han animado a participar en este servicio. "Hemos escuchado como la gente tiene hambre de Dios, hambre física, muchas necesidades y poco quien los apoye. Entonces nosotros enamorados de Dios desde jóvenes queremos hacer algo por agradecerle todo lo buenos que nos da y hemos tenido en nuestra vida".
Gerardo, Mónica y sus pequeñas hijas, están dispuestos a dar su vida o parte de ella para anunciar a Cristo, al ir y predicar a cualquier nación.
A pesar de su intención por ir a misionar, al principio veían que una misión era mucho, pero poco a poco vieron que podría ser posible. Mónica afirma que todo lo que ellos han oído los anima a seguir en esta tarea de servicio, "cómo le digo a otro, oye ve a África porque hace falta, si yo misma no he ido. ¿Qué no podré dar algo?".
Así se animaron y fueron avanzando. "El Señor nos ha llevado a decir que sí es posible, a mucha gente no le interesa porque no sabe".
CELO DE LA FORMACIÓN Y LA VIDA ESPIRITUAL
Durante un año esta familia se ha preparado para esta misión. Cambiaron de residencia a Cutzamala, Guerrero, un lugar pobre y caluroso, que comparte algunas características con Burkina Faso, en donde recibieron una formación teórica que los ayudará a entender mejor su misión.
Dentro de las pruebas que pensaban que enfrentarían era la reacción de Citlali, Itzel y Nayeli, ya que era estar lejos de la familia, gente diferente, costumbres diversas, era toda una prueba.
Citlali, la mayor, afirmó que lo más difícil fue no estar con los abuelos. Despegarse de la familia y cómo decirle que se iban, fue algo que pensaron mucho. "Yo sabía que iba a ser difícil entender una decisión tan loca a la vista normal y tan inexplicable", con el tiempo se dieron cuenta de que no era tan difícil, pero sí tuvieron que prepararse para los comentarios que iban en un tono de irresponsabilidad por parte de quienes los conocían, aun así nada mermó su decisión.
"Al contrario, sentimos que es una irresponsabilidad no ir a donde se necesita y sólo quedarnos mirando", asentó Gerardo.
La preparación para esta misión ha sido ardua. El francés es el idioma oficial y todos los integrantes de esta familia ya están tomando clases, aunque no es mucho, al llegar van a pulir su francés, además saben que hay otras lenguas nativas que son imposibles de aprender, sino hasta estar en la comunidad. Otro de los retos que enfrentarán serán las enfermedades como la malaria y el paludismo.
El plan de los Estrada Torres era viajar a Cutzamala para la preparación y posteriormente partir a Burkina Faso, pero cambiaron de obispo y tuvieron que esperar. El nuevo obispo resolvió en el mes de octubre que era necesaria su presencia.
Respecto a la educación formal el instituto pago la formación, recibieron varias materias, entre ellas misionología, teología del laico, historia del IMIS, además analizaron documentos de la Iglesia que hablan de las misiones.
También les impartieron un curso sobre el Islam. Además a diario acuden a la celebración eucarística y oran.
UNA OPORTUNIDAD ÚNICA
La vocación misionera es única, manifestó este matrimonio, pues es importante que las misiones estén abiertas a laicos y no sólo a sacerdotes y religiosas.
"Todos somos responsables de esta misión, el Concilio Vaticano II nos ha insistido mucho que el trabajo de la evangelización también es de los laicos", explicó Gerardo.
Esta familia está convencida de todos los que han tenido la oportunidad de dar servicio en las misiones regresan sabiendo que hay que hacer misión en donde sea incluso en nuestra ciudades en donde existen círculos de miseria, personas con problemas de salud, desempleo, violencia.
"Tenemos que comprometernos con ayudar al prójimo", dijo Mónica, quien insistió en que ellos hicieron caso al llamado de Dios de irse a predicar a un lugar lejano, pues en el estado hay lugares con mucha necesidad, pero también personas dispuestas a hacerlo.
"Ya regresaremos y el trabajo sigue aquí".
Ahora tanto el Instituto de Misioneros Seglares y ellos están consiguiendo bienhechores para acabalar su sobrevivencia en Burkina Faso.
Si usted desea ayudar puede hacer su donativo a la cuenta 1447191707 en Bancomer a nombre de Gerardo Estrada Estrada o bien comunicarse al (639) 115-0656, pues habrá personas que pueden ir a su casa a recoger el donativo, el cual es deducible de impuestos.
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