La
Iglesia de Salta, nacida el lunes de Pascua de Resurrección del año
1582, es fruto de la obra evangelizadora de sacerdotes y religiosos
misioneros provenientes del viejo mundo, cuya vocación misionera los
impulsaba a dejar la seguridad de sus tierras natales, y a aventurarse en
territorios desconocidos a sembrar la Buena Nueva de Jesucristo.
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Al
erigirse como diócesis la Iglesia de Salta en 1806, sus obispos
continuaron preocupándose por la evangelización de todos los hombres que
habitaban en su territorio, estableciendo curatos y parroquias en toda la
extensión del Valle de Lerma y del Chaco Salteño. Dieron también un
fuerte impulso misionero a nuestra Iglesia los padres Redentoristas,
llegados a fines del siglo XIX, quienes trabajaron activamente en las
misiones parroquiales. |
Hoy,
la riqueza misionera de Salta, animada por la Comisión
Arquidiocesana de Pastoral Misionera,
se manifiesta a través de la fecunda labor de los Grupos
Misioneros que
desde mediados del siglo XX llevan la Palabra de Dios a aquellos lugares más
necesitados de nuestra Arquidiócesis y de diócesis vecinas; de la Infancia
y Adolescencia Misionera,
que desde comienzos de la década de 1990 sensibilizan el espíritu
misionero de los más pequeños; de las Parroquias
que se hacen misioneras en sus
jurisdicciones; de sacerdotes, religiosos
y religiosas que
anuncian la Buena Nueva infatigablemente en todos los rincones de nuestra
Salta, y de otros tantos que lo hacen “más allá de las fronteras”,
asumiendo el desafío de la misión ad gentes. |
Así, bajo el amparo de María del Milagro, respondemos al permanente llamado de Cristo, el Señor del Milagro, que día a día nos interpela recordándonos nuestra naturaleza e identidad misionera a la voz de: “¡Iglesia de Salta, tu vida es misión!”